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Marshall Lewis

Marshall Lewis se ejercita casi todos los días y se reúne con sus dietistas clínicos, quienes se aseguran de que él mantenga una dieta apropiada que apoye su rutina de ejercicios

El ejercicio y el levantamiento de pesas mantienen al hombre de California lleno de energía y feliz.

Marshall Lewis es un paciente de diálisis de 43 años de edad de San Diego que sufrió de insuficiencia renal en 2008, debido a una nefritis, una inflamación en los riñones. Dice que su primer año de tratamiento fue difícil y que se sentía deprimido por su condición. Pero tenía el objetivo de ir por el camino correcto y ser más proactivo con respecto a su salud. Luego de comenzar a ejercitarse con regularidad y comenzar una dieta más saludable, su tratamiento y su nivel de energía comenzaron a mejorar dramáticamente.

Marshall recientemente cambió su tratamiento de hemodiálisis en el centro durante el día a hemodiálisis nocturna en el centro para así tener más horas diarias para trabajar y realizar otras actividades. Tiene una actitud muy proactiva con respecto a su atención médica y mantiene un diálogo constante con sus cuidadores. Mediante el trabajo con su dietista, se asegura de seguir la dieta adecuada para sus ejercicios, que incluye muchos vegetales al vapor, pescado y pollo.

"Nuestros equipos de atención médica nos pueden mostrar el camino, pero creo que cada paciente debe ser responsable de su propia salud", dice Marshall. "No quiero que las personas me tengan lástima porque estoy enfermo y uso el ejercicio para motivarme y sacar el mayor provecho de mi situación".

Hacer ejercicio seis días a la semana es poco usual para un paciente con diálisis, pero Marshall cree que esto es lo que marca la diferencia en su salud. Va al gimnasio temprano por la mañana y generalmente pasa una hora haciendo ejercicios cardiovasculares y una hora levantando pesas. Por lo general, los pacientes se sienten agotados al finalizar el tratamiento de diálisis; sin embargo, Marshall tiene mucha energía y algunas veces vuelve al gimnasio después de su terapia. Como resultado de su dieta baja en grasas y su rutina de ejercicio, Marshall pasó de 260 libras a 219. Con una hija y un hijo joven, dice que necesita toda la energía que puede obtener y hace poco fue entrenador del equipo de fútbol de su hijo.