Lo ayudamos a vivir mejor con diálisis

Comparta esto
Imprimir página

Diana Wise

Independientemente del clima, Diana Sise camina por lo menos cuatro días a la semana, entre cuatro a cinco millas por vez. Caminar con regularidad y una dieta saludable, le ayudó a perder 85 libras.

65 años de edad - Hillsdale, Michigan

Esta paciente de Michigan heredó el amor por caminar de su padre

Diana Wise aprendió a disfrutar de caminar con su padre hace 30 años, cuando él estaba en diálisis y sus médicos le sugirieron que incorporase esa actividad. Diez años después de su muerte, ella todavía sigue regularmente sus pasos como parte de su estilo de vida saludable.

Hoy en día, Diana se encuentra en diálisis como resultado de la enfermedad renal poliquística, una enfermedad hereditaria que su padre tuvo también. Pero su pasión por el senderismo la ha ayudado a mantenerse activa y le ha dado la fuerza para superar varios problemas de salud y perder una cantidad significativa de peso a lo largo del camino.

Camina todo el año, por lo menos cuatro días a la semana, durante cuatro o cinco millas. De vez en cuando en el invierno, utiliza la pista cubierta de una escuela cercana, pero camina al aire libre siempre que puede. También corta el césped y ayuda a cuidar de su nieto.

A pesar de que le diagnosticaron la enfermedad renal cuando tenía 24 años, no necesitó diálisis hasta hace siete años. Luego tuvo que prácticamente volver a aprender a caminar después de un caso muy grave de peritonitis (infección abdominal). No solo lo logró, sino que también perdió 85 libras, gracias a un ambicioso régimen de caminatas y su determinación de seguir con su alimentación recomendada para su afección renal.

Los gustos de Diana han cambiado, junto con su dieta, desde que comenzó diálisis. Solía disfrutar de comer fuera, pero ahora se prepara la mayoría de las comidas, incluido platos de pollo y arroz, y cantidades de huevos duros y atún, en casa. Ella admite que su mayor debilidad es el queso, cuyo alto contenido de fósforo le permite comerlo solo en contadas ocasiones. Así que ahora lo compra cortado previamente y lo come de a pequeños fragmentos con galletas.

El ejercicio físico no solo la ayuda a que se sienta mejor, sino que aleja su mente de sus problemas de salud. “Cuando no estoy en el centro recibiendo el tratamiento, ni siquiera pienso en ello”, dice. “Esto me ayuda a tener una visión de pensamiento positivo sobre la vida”.